miércoles, 23 de mayo de 2012

RBR.

Y verte otra vez, y sonreírte mientras me quito un auricular de la oreja a las cinco y cinco , mientras me miras y me dices "Hola" sonríes y me  empujas con el hombro para llamarme la atención y mirarte, otra vez.

Y me dices " Siéntate conmigo, enana" y te sigo y me siento en el autobús, a tu lado, y nos miramos, y aunque no haya nada de qué hablar, hablamos, y me cuentas cosas, cómo de dónde sacaste tus zapatos rotos, de cómo te vas a cortar el pelo, y que si yo quiero que tu me rapes la cabeza; mientras suelto una carcajada y te tacho de loco; mientras me arreglas la tarde y me sacas mil sonrisas en unos treinta minutos escasos, y cuando dices "Que hoy me bajo en Felipe! " y nos  bajamos del autobús y sueltas cualquier cosa ,cualquier tontería para que me ría, nos sentamos, te miro, me miras y, sacas tu cigarro y tu clipper,  te enciendes el piti y como estamos tan cerca, el humo se me queda impregnado en el pelo, en la ropa, un olor que me recuerda a tí, a tus ojos verdes, a tu pelo negro, a tu piercing y a tus rastas negras mal hechas.
Y cuándo no podía ir mejor, dices " Bueno chavala, que me piro por ahí" señalando la otra dirección hacía la que yo me dirigía, y me sonríes por última vez en el día, y te vas, con tus andares de pingüino, con tus cascos rojos, medio rotos, mientras el rap se mete en tus tímpanos, 
y te das la vuelta me miras, y te piras./

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