Si quieres, podemos pasarnos la vida en un cruce de miradas continuo,
pero silencioso. Puedes llamarme de vez en cuando, solo cuando me
necesites en algo, y tratarme como si habláramos normalmente y fuéramos
amigos de toda la vida, para después colgar el teléfono durante una
semana o dos.
Si quieres puedes olvidarte de que existo durante este
tiempo, y más tarde, cuando te sientas sólo, vienes, me pides perdón y
volvemos a empezar de cero. Si quieres, pienso en ti cada noche, pero no
te digo lo que siento para no hacerte daño, y cada día que pasa finjo
que lo he superado, y que estoy mejor que nunca. Si quieres, escribo que
te quiero por todas las paredes de esta ciudad, para que tú puedas
borrarlo y escribir debajo que tú a mí no.
Si quieres nos encontramos
frente a frente un día cualquiera, si quieres no me contengo y te abrazo
y si quieres, solo si quieres, vuelvo a recordar que antes mi ropa olía
a ti. Si quieres, no te preocupes, puedes pedirme que siga pensando en
ti el resto del tiempo, sin importarme en absoluto que tú no te acuerdes
de que sigo ahí. Y si quieres algo más, si quieres te quiero, y sino,
TAMBIÉN.



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